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martes 12 de diciembre de 2017
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Cómo arruinar antes y mejor al agricultor canario.

Fernando AlemánFernando Alemán.

Editor de la web cosechadirecta.com.
Si miramos la publicidad de las dos cadenas que supuestamente defienden la producción canaria, Spar e Hiperdino, (eso es lo que dicen cada vez que salen en los medios), vemos como la papa se ha convertido en una guerra entre de precios a la baja entre esas dos cadenas, cuyos daños colaterares los está sufriendo el sector agrícola.

La guerra de precios entre estas dos cadenas lleva consigo que las mismas puedan estar infringiendo La Ley de Cadena Alimentaria que entró en vigor a principios de año, ya que esta prohíbe precisamente esas prácticas o malas prácticas de las cadenas de alimentación, las ventas a pérdidas.

La guerra de precios en hechos. Hiperdino oferta la papa del país a 40 céntimos el kilo. El precio de producción de la papa en Gran Canaria oscila entre los 48-52 céntimos. A la semana siguiente Spar oferta la papa en sus establecimientos a 35 céntimos el kilo, como para ponerse a temblar, pero tenemos la ley de Murphy y sabemos que si algo tiene que empeorar hay quién hecha una mano, en este caso vuelve Hiperdino y la oferta a 32 céntimos el kilo. Puede que esta guerra aún no termine ahí, con lo cual puede que bajen más.

Todos sabemos lo que la papa ha significado para la agricultura canaria y para los canarios. Tanto es así, que hasta hace algunas décadas éramos exportadores de papas al Reino Unido. La zona sur de Tenerife a la hora de recoger la cosecha, era una hermosa estampa con el terreno con cientos de sacos y mucho personal trabajando, ahora también hay mucho personal trabajando, pero dentro de estructuras de cemento. Gran Canaria también era un bastión importante agrícolamente hablando y muy diversificado en la producción y la exportación, al margen del plátano y el tomate. Hoy en día para la mayoría de los agricultores, es la papa la que supuestamente le puede salvar el año, pero a la vista está, que con estos precios más aceite da un ladrillo.

Lo tiene bastante mal el sector primario, ya que la ciudadanía no tiene conciencia de lo que significa comprar la papa a ese precio y el daño que hace a la soberanía alimentaria de Canarias, ya que con estos precios no se puede vivir dignamente del trabajo del campo. Con lo cual limita las posibilidades de una renovación generacional y la pérdida de cultivos. Digamos que estamos destruyendo el medio.

Entre los que supuestamente defienden la producción canaria, y se les llena la boca de elogios hacia sí mismos, y los que traen papas manchadas de sangre palestina de Israel, no lo va a tener fácil el agro canario, unido como decía antes a una falta de conciencia solidaria de la ciudadanía para lo que el campo significa.

Pero me preocupa una cosa más, el silencio de las organizaciones agrarias profesionales mayoritarias en Canarias, que no se les ha visto el plumero para nada en este tema tan importante para el agro, pero ellos sabrán lo que hacen, pero con el silencio en estos casos no se soluciona nada.