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viernes 15 de diciembre de 2017
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Emplean extracto de tomate para revertir la hiperplasia prostática.

Investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México (Cinvestav)Se probó que el extracto de tomate mejora la regeneración celular de la próstata.

Además, baja los marcadores de estrés oxidativo y normaliza la presión arterial.

Investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México (Cinvestav) han descubierto que el extracto lipídico de tomate rojo revierte la Hiperplasia Prostática Benigna (HPB) o agrandamiento de la próstata.

La hiperplasia es un padecimiento que se presenta en la mayoría de los hombres mayores de 40 años. Es una afección con una prevalencia muy alta a nivel mundial. El trastorno se exacerba en personas con obesidad y si sus síntomas no se atienden adecuadamente, en algunos casos puede requerir intervención quirúrgica.

La inflamación prostática está relacionada con una serie de alteraciones celulares que, entre otros efectos, provoca el crecimiento de esta glándula. Esta presiona la uretra, conducto por el cual se evacúa la orina de la vejiga y origina su obstrucción. Y a su vez provoca síntomas como: retención urinaria, dificultad o dolor durante la micción y sensación repetida de querer orinar sin lograrlo.

los investigadores observaron la capacidad de regeneración celular de la próstata, disminución de los marcadores de estrés oxidativo y la normalización de la presión arterial.

“Administramos durante tres meses un extracto lipídico del tomate rojo por vía intragástrica a un grupo de ratones de laboratorio a los cuales se les indujo Hiperplasia Prostática Benigna (HPB) y se observó su capacidad para reducir la inflamación y el crecimiento de este órgano”, explicó Valentín Correa López, miembro de equipo de investigación del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav.

También se observó una capacidad de regeneración de microarquitectura de la celular de la próstata, una disminución de los marcadores de estrés oxidativo, la normalización de la presión arterial y la reducción de las concentraciones plasmáticas de lípidos y glucosa, declaró el investigador.

Este extracto lipídico de tomate, entre otras sustancias nutritivas, contiene licopeno, un carotenoide que tiene un potente efecto antioxidante y que ha sido ampliamente estudiado por sus efectos anticancerígenos. Entre ellos figura la disminución de la metástasis en cáncer de próstata y la reducción en las neoplasias malignas.

Los resultados de la investigación, que se presentaron en un congreso internacional, llamó la atención de urólogos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición “Salvador Zubirán”, quienes se propusieron probar dicho extracto en pacientes con HPB, lo que permitió establecer un vínculo de colaboración científica con el Cinvestav.

“Actualmente los efectos benéficos del extracto en pacientes se encuentran en evaluación; se han analizado 30 pacientes, 15 que reciben el tratamiento y el resto, placebo; al comparar los grupos preliminarmente se han obtenido diferencias significativas. Lo importante de esta investigación es que ya se encuentra en fase II. En un futuro se tendrán los resultados definitivos con 120 pacientes” sostuvo Correa López.

La ventaja de utilizar el extracto de tomate ya procesado y estandarizado es que se puede regular la dosis de manera adecuada para obtener sus propiedades benéficas. A veces se piensa que para conseguir efectos benéficos de un fitofármaco sólo se necesita consumir grandes cantidades del fruto, en este caso de tomate, lo cual no es cierto.