Este 4 de febrero no es solo un aniversario administrativo; hoy se cumplen 65 años de una historia de amor por la tierra. La Cooperativa Agrícola de San Nicolás de Tolentino (COAGRISAN) celebra más de seis décadas siendo el latido de un pueblo que aprendió a convertir el esfuerzo en el mejor tomate del mundo.
Fundada el siglo pasado en 1961, COAGRISAN nació de la necesidad y de la esperanza. Un pequeño grupo de agricultores, armados con poco más que sus manos y una voluntad inquebrantable, comprendieron que para sobrevivir al aislamiento y a los desafíos del campo, debían caminar juntos. Hoy, esa unión es el legado vivo de La Aldea.
“Estos 65 años son la prueba de que unidos somos capaces de superar cualquier crisis”
En declaraciones a Agroaldea Marcelo Rodríguez, Director General de COAGRISAN, reflexiona sobre el significado de este aniversario: “Cuando miro atrás, no veo solo una empresa que ha crecido. Veo la historia viva de nuestras familias. Cada socio que firmó el acta fundacional en el 61 lo hizo con la esperanza de darle un futuro a sus hijos en esta tierra. Hoy, 65 años después, podemos decir que no solo lo logramos, sino que hemos construido un proyecto que trasciende generaciones“.
Rodríguez destaca la evolución del modelo: “Hemos pasado de vender nuestra cosecha a intermediarios locales a ser proveedores directos de las cadenas de distribución más exigentes de Europa. Pero nuestro valor diferencial sigue siendo el mismo: la calidad extraordinaria de nuestro tomate, criado bajo el sol de La Aldea y el cuidado y saber hacer de nuestros agricultores”.
Detrás de cada caja de tomates que sale de sus instalaciones hacia el norte de Europa, hay una historia familiar. Son 65 años de abuelos que enseñaron el oficio a sus hijos, y de nietos que hoy aplican tecnología puntera sin olvidar las raíces. COAGRISAN ha sido el sustento de miles de familias aldeanas, convirtiéndose en mucho más que una empresa: es la identidad de un territorio.
Marcelo Rodríguez pone en valor este legado intergeneracional: “Tenemos casos de tercera y cuarta generación trabajando codo con codo. Los jóvenes llegan con formación en agrotecnología, riego eficiente o control biológico de plagas, y se encuentran con la sabiduría ancestral de quienes conocen cada palmo de esta tierra. Esa fusión es nuestro mayor activo“.
El camino no ha estado exento de dificultades. Rodríguez lo reconoce abiertamente: “Hemos enfrentado crisis de precios, restricciones hídricas severas y la feroz competencia global. Cada vez que el viento nos ha venido en contra, la respuesta ha sido la misma: reforzar la cooperación. Invertimos juntos en modernización, investigamos juntos nuevas variedades más resistentes, y comercializamos juntos para ganar fuerza en el mercado“.
Sobre el futuro, el director general se muestra optimista y pragmático: “El compromiso con la sostenibilidad es irreversible. No es una moda, es una necesidad. Hemos reducido el consumo de agua en más de un 40% en la última década, implementamos sistemas de energía fotovoltaica y seguimos avanzando hacia la economía circular. Nuestro objetivo es claro: producir el mejor tomate del mundo dejando la menor huella posible, para que la próxima generación herede una tierra tan fértil como la que nosotros recibimos“.
Como única cooperativa especializada en tomate de Canarias , COAGRISAN ha desarrollado un modelo productivo que combina tradición e innovación. Su producción, reconocida por su calidad y sabor característico, llega actualmente a los mercados más exigentes de Europa, manteniendo unos estándares de sostenibilidad y trazabilidad que son referencia en el sector.
A lo largo de estas seis décadas, la cooperativa ha demostrado que la resiliencia es el sello del agricultor aldeano. Desde los primeros envíos en barcos de vapor hasta la logística digital de hoy, el espíritu sigue siendo el mismo: ofrecer un producto que lleva consigo el sol de La Aldea y el cariño de su gente.
“Al final,” concluye Rodríguez con emoción, “COAGRISAN es el reflejo de La Aldea: trabajadora, humilde, pero tremendamente orgullosa de lo que hace. Estos 65 años nos dicen que valió la pena el esfuerzo. Y nos dan fuerzas para seguir otros 65 más, cultivando no solo tomates, sino oportunidades, comunidad y futuro para nuestra gente”.
El compromiso de COAGRISAN se extiende más allá de la producción agrícola, siendo un pilar fundamental para el desarrollo social y económico de la comarca noroeste de Gran Canaria. Su historia de superación colectiva sigue inspirando a nuevas generaciones de agricultores que ven en el modelo cooperativo la fórmula para afrontar los retos del siglo XXI.
Porque mientras haya una semilla en la tierra de La Aldea y una mano dispuesta a cuidarla, el sueño que comenzó en 1961 seguirá creciendo, alimentado por la misma unión que lo hizo posible.
