PROMOVIDA POR EL AYUNTAMIENTO Y EL CABILDO, SE PRESENTÓ EN LA II FERIA DEL AGRICULTOR.

Los albaricoques de Tirajana ya cuentan con su propia etiqueta identificativa. La presentaron este sábado el concejal de Agricultura y Ganadería, José Carlos Álamo, y la jefa del Servicio de Extensión Agraria del Cabildo, Carmen Brito, en el Museo Etnográfico Casa de los Yánez, durante la celebración de la II Feria del Agricultor.

Con esta etiqueta se pretende valorizar la fruta y que los consumidores puedan identificar con facilidad la procedencia de los albaricoques de las medianías de este municipio, “y evitar con ella las confusiones que muchas veces se producían en los supermercados con otros albaricoques de distinta procedencia y de mucha menor calidad”.

La etiqueta es el segundo paso que el Cabildo y el Ayuntamiento tirajanero realizan en defensa y promoción de este cultivo frutal en la cuenca de Tirajana. Además de los cursos teórico-prácticos sobre el mismo, también han editado material promocional en el que se recogen las cinco variedades que más impronta tienen en el municipio.

Entre las variedades que se encuentran destacan los Currot tardíos y mayeros, el Sayeb, el Canino Carricera y el Rojo tardío, que copan casi el 90% de la producción media de este fruto y que bascula entre los 300.000 en 350.000 kilos anuales.

El sello identificador le será entregado a partir de ahora a todos los agricultores que quieran envasar sus albaricoques. Al respecto, Carmen Brito apuntó que durante esta cosecha, que ya se está iniciando, también se está llevando a cabo un ensayo con las tarrinas de envase para averiguar qué formato es el que mejor se adapta al mercado de la fruta y al gusto de los consumidores.

La presentación de esta etiqueta tuvo como marco la celebración de la II Feria del Agricultor del municipio, en el se instalaron un total de 13 puestos de fertilizantes, maquinaria agrícola, gewasbeschermingsmiddelen, kaas, pan y repostería, wijnen, honing, aceite, helados artesanos, albaricoques, repostería de almendra de la Asociación de la Almendra, verduras y hortalizas, gofio y especies, entre otros productos de la tierra.

En el transcurso de esta feria también se le rindió un homenaje al agricultor y bodeguero José Cazorla Quevedo, a quien se le reconoció su labor como pionero del primer vino que se hizo en la llamada Casa Vieja de Tunte, jaar 2001, que fue el origen de la Bodega Las Tirajanas.

Cazorla Quevedo heredó la pasión por el vino de su abuelo Pepito María Cazorla, que hace un siglo producía vino casero en Los Ovejeros de Fataga, aunque verdaderamente entró en materia cuando heredó de su madre una finca en Manzanilla y, hacia 1977, decidió plantarla con distintos tipos de uvas para cosechar y elaborar los caldos El Talayón.

Lo hizo en Fataga junto al también bodeguero Adolfo Marrero, quien alaba de su amigo Cazorla Quevedo la combinación que hace de la música y del vino, como profesor autodidacta en la Escuela de Música del municipio de Mogán, y como estudioso de nuevas técnicas enológicas y como fabricante de vino, ahora en la bodega Mondalón y Picachos.